miércoles, 25 de febrero de 2009

Días cuando no pasa nada


Días como noches invertidas, días naranja. Díaz. Lo conocí precisamente en una de esas oportunidades caracol que dan vueltas sobre sí mismas sin llegar a ninguna parte y por eso mismo intenté llamarlo Espiral Díaz. El objetó al principio diciendo que era nombre de mujer. Dijo: —Se dice la espiral, es nombre de mujer.

De mujer tu abuela, le habría contestado yo de haberme dejado llevar por mis impulsos naturales. Por suerte me contuve porque hubiera sido una forma, si bien un poco críptica, de establecer una tautología. Rápidamente barajé otras figuras y tropos para intentar responderle pero fui descartándolos a todos: pleonasmo no, elipsis no, no litote ni oximoron ni nada. Simplemente aclaré: se dice la espiral para evitar la cacofonía o lo que sea, pero espiral es palabra masculina, como todas las que terminan en al: mineral, pedal, fanal, animal. Al decir esta última me arrepentí. Por suerte Díaz era profesor de retórica pero no muy dado a las susceptibilidades (esta de rechupete). Lo dejó pasar, y como esa tarde se me había dado por mostrarle las piernas dejó pasar otras cosas también. Total (al) que nos hicimos amigos y masqueamigos. Después supe que en realidad se llamaba Floreal y por eso dejó que lo llamara Elespiral, así, masculinizado, en memoria de nuestro primer encuentro y también de cierto aspectos retorcidos de su carácter.


1 comentario:

  1. en un espiral, revuelto, retorcido y floreal
    por eso dejo que lo llamara
    Elespiral

    ResponderEliminar